Entrevista a Pablo Álvarez, ACCIONA Energía

Este mes, desde el Departamento de Comunicación de ANESE, hablamos con Pablo Álvarez, Director Energy Services de ACCIONA Energía, sobre como los CAEs son importantes para la compañía.

  • ACCIONA Energía es uno de los principales sujetos delegados del sistema CAE. Pablo Álvarez reconoce que, actualmente, este mecanismo se está consolidando como una palanca muy relevante dentro de la estrategia de eficiencia energética de la compañía. «No solo por su componente regulatorio, sino porque ayuda a monetizar ahorros reales y a acelerar decisiones de inversión en medidas de eficiencia». 

  • Acerca del desarrollo del mercado de los CAE, Pablo Álvarez comenta que el mercado está todavía en fase de maduración, pero la evolución es positiva y se está profesionalizando: «por un lado, el sistema ya tiene seguimiento público y publicaciones periódicas; por ejemplo, el propio MITECO recoge información agregada y rangos de precio medio percibido por el propietario inicial del ahorro».

En el marco del Sistema CAE, ACCIONA Energía es una de las entidades obligadas a contribuir al ahorro energético y por tanto es una potencial compradora de CAEs. ¿Hasta qué punto este mecanismo está siendo importante para la empresa? ¿Qué acciones están desarrollando al respecto?

El sistema CAE se está consolidando como una palanca muy relevante dentro de nuestra estrategia de eficiencia energética: no solo por su componente regulatorio, sino porque ayuda a monetizar ahorros reales y a acelerar decisiones de inversión en medidas de eficiencia. En ACCIONA Energía acompañamos el proceso de extremo a extremo: identificación de medidas, definición de la actuación, preparación documental, verificación y certificación/valorización del CAE.

En 2025, hemos gestionado del orden de 50 GWh de CAEs en ~60 expedientes, integrándolo cada vez más desde la fase de diseño de los proyectos (para evitar retrabajos y asegurar la trazabilidad del ahorro).

Además, como grupo con capacidad técnica y de ejecución, el CAE encaja muy bien con nuestra forma de trabajar: convertir eficiencia en proyectos implementables y medibles, y no en meros estudios.

¿Cuál es la percepción que recibe ACCIONA Energía por parte de sus clientes acerca de los Certificados de Ahorro Energético?

La percepción ha mejorado claramente: el cliente lo entiende cada vez más como un incentivo económico tangible que mejora la rentabilidad de sus inversiones en eficiencia. Aun así, sigue existiendo una barrera práctica: la complejidad administrativa, la coordinación con agentes y la necesidad de asegurar que la documentación y la medición están bien planteadas desde el inicio.

Por eso, contar con un socio con experiencia marca la diferencia: reduce fricción, acorta iteraciones y, sobre todo, disminuye el riesgo de que el expediente se caiga por un detalle evitable.

«El mercado está todavía en fase de maduración, pero la evolución es positiva y se está profesionalizando».

¿Cómo se está desarrollando, hasta el momento, la gestión y venta de CAEs a terceros?

El mercado está todavía en fase de maduración, pero la evolución es positiva y se está profesionalizando. Por un lado, el sistema ya tiene seguimiento público y publicaciones periódicas; por ejemplo, el propio MITECO recoge información agregada y rangos de precio medio percibido por el propietario inicial del ahorro (en el entorno de 115–140 €/MWh, según informes).

Por otro lado, el volumen de actividad ha ido creciendo (en distintos hitos de seguimiento se publican cifras de ahorro solicitado/registrado), lo que ayuda a estandarizar prácticas y a dar más certidumbre a los agentes.

Desde ACCIONA Energía estamos participando activamente tanto en la estructuración de actuaciones como en la gestión documental y técnica necesaria para su certificación y valorización.

¿Hasta qué punto los CAEs están acelerando proyectos que antes se quedaban en estudio?

Sí, actúa como catalizador porque mejora la ecuación económica de medidas de eficiencia: reduce el payback y eleva el retorno, especialmente en entornos industriales donde el CAPEX compite con otras prioridades.

Dicho de forma práctica: en muchos casos el CAE no decide por sí solo, pero inclina la balanza y acelera el cierre interno cuando el proyecto estaba “en el borde”.

En algunos casos, el CAE puede llegar a cubrir una parte relevante del CAPEX, mejorando sustancialmente la viabilidad.

«Si el sistema quiere escalar más rápido, un área clara de mejora es la reducción de fricción operativa (homogeneidad y procesos) sin perder control y trazabilidad».

¿Qué barreras siguen frenando la adopción del sistema CAE en muchas empresas?

Se han reducido barreras de conocimiento, pero todavía quedan tres frenos típicos:

  • Certidumbre y estabilidad regulatoria, especialmente en lo relativo a cambios de fichas y criterios interpretativos.
  • Complejidad administrativa y cierta heterogeneidad de criterios entre actores (verificación/gestión), que obliga a trabajar con mucha disciplina documental.
  • En actuaciones singulares, la necesidad de medición y verificación robusta, que no siempre está “industrializada” en la organización del cliente.

Si el sistema quiere escalar más rápido, un área clara de mejora es la reducción de fricción operativa (homogeneidad y procesos) sin perder control y trazabilidad.

¿Qué tipo de actuaciones están teniendo más tracción dentro de los CAEs?

Están teniendo más tracción las actuaciones con buena relación entre incentivo y CAPEX, y las que son replicables en múltiples activos. En industria, por ejemplo: variadores, recuperación de calor, mejoras en frío industrial, sustitución/optimización de compresión, y electrificación del calor (p. ej. bombas de calor), cuando aplica.

En terciario: bombas de calor, climatización eficiente, iluminación y sistemas de control/gestión energética (BMS/EMS).

Además, crece el interés por proyectos donde eficiencia + electrificación + digitalización van juntos, porque maximizan impacto en coste y CO₂.

¿Qué error cometen con más frecuencia las compañías al plantear proyectos para obtener CAEs?

Dos errores muy típicos:

  • Tratar el CAE como “algo a posteriori”, sin integrarlo desde el diseño. Eso penaliza especialmente a singulares, porque la medición y la línea base deben estar pensadas desde el principio.
  • No dimensionar bien la parte documental/técnica y no apoyarse en un partner con experiencia, lo que aumenta el riesgo de reprocesos y retrasos.

¿El CAE está ayudando más a pequeñas y medianas actuaciones o también a proyectos de mayor escala?

Hasta ahora el sistema ha tenido un impacto claro en:

  • Medianas, por estandarización y replicabilidad (fichas).
  • Grandes, porque el volumen de ahorro justifica M&V y costes de verificación.

En pequeñas, el reto es que los costes de gestión diluyen el incentivo. Para escalar, tiene sentido explorar mecanismos de agregación y, si el regulador lo habilita, enfoques como muestreo bajo reglas estrictas y control antifraude.

«Además de instrumentos como el CAE, la gran palanca para descarbonizar es electrificar la demanda y hacerlo con electricidad renovable, combinándolo con eficiencia y digitalización».

Como protagonista destacado en el Sistema CAE, ACCIONA Energía destaca como un socio estratégico para la sostenibilidad y la descarbonización. Desde vuestra perspectiva, ¿qué otros factores son importantes para lograr la descarbonización de la economía en España?

Además de instrumentos como el CAE, la gran palanca para descarbonizar es electrificar la demanda y hacerlo con electricidad renovable, combinándolo con eficiencia y digitalización. Hoy la electricidad representa en torno a una cuarta parte del consumo final, por lo que el potencial de electrificación en industria, movilidad y calor es enorme.

En paralelo, el almacenamiento (eléctrico y térmico) y la gestión inteligente de la energía serán claves para integrar renovables y dar flexibilidad al sistema. Esto es precisamente donde un socio integral aporta valor: combinar eficiencia, electrificación, autoconsumo+almacenamiento, gestión energética y, cuando aplica, CAE como palanca económica.

Y, como se está viendo en el tejido industrial, cuando se plantea bien, descarbonizar no es solo cumplimiento: puede ser competitividad y ahorro.

¿Qué sectores ve más difíciles de descarbonizar y por qué?

Los sectores con mayores dificultades son los electrointensivos y los que requieren calor de muy alta temperatura o tienen emisiones de proceso (cemento, acero, química), porque no todo se resuelve con eficiencia “clásica”.

En transporte pesado y ciertos usos térmicos, la combinación de electrificación, combustibles alternativos y soluciones emergentes irá madurando, pero exige planificación y un marco estable.

«Hoy el gran reto de los servicios energéticos no es elegir entre ahorrar, electrificar o descarbonizar: es combinar las tres en una hoja de ruta coherente y ejecutable».

¿Cómo definiría hoy el gran reto de los servicios energéticos en España? ¿Ahorrar energía, electrificar consumos, descarbonizar o combinar las tres cosas?

El reto no es elegir entre ahorrar, electrificar o descarbonizar: es combinar las tres en una hoja de ruta coherente y ejecutable. La eficiencia reduce la energía “necesaria”; la electrificación permite sustituir fósiles; y el suministro renovable/PPAs y autoconsumo aseguran que la electricidad sea limpia.

¿Qué señales le indican que una empresa está preparada para abordar un proyecto de servicios energéticos ambicioso?

Tres señales muy claras:

  • Impulso real desde dirección (prioridad estratégica, no solo técnica).
  • Voluntad de trabajar en modelos a largo plazo (EaaS/servicios) y de medir resultados.
  • Disponibilidad de datos o decisión de construirlos (monitorización, baseline), porque sin medición no hay transformación verificable.

Desde su perspectiva, ¿qué ha cambiado más en el mercado de la eficiencia energética en los últimos 12-18 meses?

Dos cambios:

  • La eficiencia energética se ha convertido en tema de dirección por coste, competitividad y regulación.
  • El sistema CAE ha añadido un incentivo económico y está empujando profesionalización y mayor disciplina de medición/documentación.